Septiembre 26, del 2008
Es sencillo pero peligroso. Conozca la fragilidad de estos sistemas.
Para ganar plata sin hacer nada hay que ser parte de una ‘pirámide’, la más frágil de todas. Una persona invita a dos (o más, claro) a que le den plata. A cambio, les ofrece altísimos intereses mensuales (los bancos pagan hasta 5% anual).
Ese primer captador, el que está arriba en la pirámide, paga esos intereses con el mismo dinero que recibió. Si continuara así, a los pocos meses ya no tendría con qué pagar sus compromisos. Por eso, lo que hace es pedir a esas personas que inviten a otros a que entren al negocio. Igual, esa plata es entregada al captador inicial.
Con ese dinero nuevo se paga, por un lado, los intereses que le tocaba a los miembros más antiguos, y, además, los de los que recién ingresaron.
Como verá, los compromisos de pago crecen enormemente. Por lo tanto, se requiere que la gente no retire su capital. Eso se logra fácil: la gente prefiere seguir ganando dinero sin hacer nada.
Pero y ¿si muchos se retiran? Simple: se cae la pirámide, pues no alcanza el dinero para pagar.
El captador inicial tiene dos opciones: pagar a los que pueda o huir con todo el dinero, llevándose una enorme ganancia sin haber puesto ni un centavo.
Por eso, es clave para este negocio ilegal que cada vez haya muchísimos más aportantes al negocio.
Y, aunque no lo crea, no es difícil. Estos sistemas se promocionan en volantes que se entregan en la calle. También por Internet.
Pero tienen más efecto cuando quien invita es un familiar o un conocido que ya está en el sistema. Así lo atestigua una persona que prefiere el anonimato: “Unos amigos me convencieron de poner 1 200 dólares en una ‘empresa’ que ofrecía pagar 500 por cada tres personas que llevara. Saqué un préstamo a una cooperativa para entrar. Hoy ya no me responden”.
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¿Tarjetas que lo sacarán de pobre? |
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El Grupo DMG, que corresponde al nombre de David Murcia Guzmán, y que el año pasado se anunció que opera ya en Ecuador, es un fenómeno en Colombia.
Ellos no hablan de intereses, sino de puntos y no piden que se deje dinero, sino que se compren tarjetas prepago. Su tamañao es tal que se encuentra ranqueada entre las 900 empresas más grandes del país del norte.
Sin embargo, las autoridades financieras y hasta la Fiscalía de ese país la investigan por captación indebida.
Así le explican a sus clientes: "Tienen que firmar un contrato, pero no se lo podemos entregar. Si compran un computador de un millón de pesos, con las tarjetas prepago, en 6 meses les devolvemos 500 mil. Si la compra es de 50 millones, les devolvemos 25 millones (...) Claro está que si se deciden por un carro nuevo o usado, de los que hay en la vitrina, solo les devolvemos el 30% del costo. (...) esto no es ni un banco ni una 'pirámide’”.
Las autoridades le prohibieron seguir captando dinero con sus tarjetas prepago. En este momento, hay una batalla legal. El GrupoDavid Murcia Guzmán se defiende con un grupo de abogados. Mientras, la Fiscalía lo investiga también por lavado de dinero, además de captación ilegal de fondos. |
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