Enero 18, del 2008
Está por empezar la temporada de trompos, y aquí le presentamos a un experto en la elaboración de este juego tradicional. Don Jorge Rivadeneira ha inventado 46 formas de hacer bailar a este juguete.
Hace girar el trompo en la uña, en un esfero, en su cabeza, en su mano, en donde usted se imagine.Tiene 77 años, de los cuales 65 los ha dedicado a elaborar toda clase de trompos, perinolas, tableros de dibujo para estudiantes, lámparas, zumbambicos, etc.
Para Jorge Rivadeneira nada es imposible cuando de crear se trata, pues todo pedazo de madera lo convierte en una obra de arte.
“Cada noche, cuando me acuesto a dormir me pongo a pensar, qué más puedo hacer, qué me invento para mañana. Me gusta crear cosas nuevas y novedosas”, cuenta Don Jorge.
Solo basta ver su taller, para darse cuenta que sus manos son mágicas, pues hasta una pequeña nuez la ha convertido en una canasta. Y es que todo material quiere transformarlo en algo útil.
Rivadeneira lo que busca es rescatar el juego tradicional del trompo, por eso no duda en decir que las puertas de su taller están abiertas. “Aquí no hay trucos, todo es cuestión de habilidad”, dice este artesano que nunca deja de sonreír.
EL DURO DE LOS TROMPOS
Jorge Rivadeneira, es un artesano quiteño que desde los 12 años se dedica a la carpintería.
Trompos, yoyós, perinolas, juegos de ajedrez, lámparas, portarretratos, cachas de pistolas, etc., son solo algunas de las cosas que elabora Jorge Rivadeneira.Lleva 65 años en esta labor que la heredó de su padre.
“Me gustan los retos, pasarme inventando más y más cosas. Si me traen una fotografía de cualquier cosa la hago igual”, cuenta Don Jorge.
Su especialidad son los trompos, que los hace en guayacán, chanul, cacho de toro, etc.
Manifiesta que hacer un trompo le toma aproximadamente diez minutos. Los trabaja en varios tamaños.
El artesano explica que uno de sus deseos es que el juego del trompo se lo incluya en las clases de Educación Física.
“Quisiera que el Ministerio de Educación tome en cuenta este juego tradicional que sirve para descubrir las habilidades del niño”, sostiene Rivadeneira, quien se ingenió 46 formas de hacer bailar al trompo.
La maravilla, la terraza, el teleférico son solo algunos de los nombres que se ha inventado para describir las acrobacias que hace con este juego.
Y como la temporada de trompos está por empezar ( febrero, marzo, abril y mayo), este experto está dispuesto a enseñarle todas sus habilidades. Basta que se organice en grupos para que aprenda y se divierta haciendo piruetas con el tradicional trompo.
¿Dónde lo encuentro?
El taller está ubicado en las calles Rocafuerte 2550 y Bolívar, en el centro de Quito.
No podrá perderse, pues en el umbral de la puerta está colocado un enorme trompo que gracias a la habilidad de este artesano gira todo el día.
Ese es solo uno de los tantos inventos de este sencillo y alegre mago de la madera.