Noviembre 30, del 2009
Por el coronel (r) Ernesto Checa,
ex agregado militar en Santiago de Chile
Estuve en el aeropuerto de Santiago de Chile cuando aterrizaron los dos aviones ecuatorianos que el Comando Conjunto de las FF.AA. envió para retirar el armamento chileno. Fui uno de los cuatro agregados militares y policiales que representábamos a Ecuador en ese país. Constaté que se embarcaron cajas con alrededor de 3 000 fusiles. Iban a ser usados en el conflicto con Perú, en el Alto Cenepa.
Pinochet (+) conoció de la compra y la autorizó, como jefe de las FF.AA. de Chile. Los militares chilenos embarcaron las cajas en dos Hércules 130 de Ecuador, que despegaron con su capacidad máxima de carga cubierta.
En esa época (inicios de 1995), había prohibiciones internacionales para la compra de armamento, pues estábamos en pleno conflicto armado y a escala internacional había críticas. Pero en tiempo de guerra se priorizaba la supervivencia del Estado.
El contrato de compra se manejó de forma secreta entre los mandos y los gobiernos. Así pasaron 10 años. Después de las declaraciones que dio a EL COMERCIO el ex jefe del Comando Conjunto, Víctor Bayas, sobre la adquisición de armas a Chile, me decidí a hablar al mismo periódico.
Lo hice para confirmar lo que él dijo. Hubo generales que lo negaron. Independientemente de las implicaciones de corrupción que se conocieron, fue un hecho verídico que tenía que salir a la luz pública. Consideré que ya no había esa amenaza para la seguridad nacional y que se debía decir la verdad.
Durante esos días dije que el secretismo en la defensa nacional debería tener un límite. Es entendible que sea reservado en el momento en que se da, pero luego el Estado tiene la obligación de informar.
Por suerte, parecería que esto está cambiando. Antes se ocultaba al máximo la situación logística y técnica de la Fuerza Pública, para evitar que el enemigo del momento tenga datos para atacarnos.
Pero ahora que se han superado los conflictos bélicos, escuché por los medios que se dieron detalles sobre la flota de aviones Mirage que tiene Ecuador, a propósito de la donación de una flotilla de esos aviones que Venezuela quiere hacernos. Se dijo que solo un Mirage funciona. Eso en otro contexto, jamás se hubiera dado.
Cuando se creó la Ley de Transparencia se ganó mucho: se convirtió en un instrumento para acceder a información de entes públicos. Pero esto podría cambiar si se aprueba la Ley de Comunicación.
Si se permite que se establezcan límites para que un periodista investigue casos en donde cree que hay indicios de corrupción, el daño no sería para los periodistas sino para la ciudadanía. Nunca se conocerá la verdad de las cosas y nadie podrá exigir a los medios que la digan.
No se debe permitir que, a nombre de la seguridad del Estado, se encubran contrataciones ilegales o actos que atenten contra los derechos humanos.
Eso siempre ha pasado y no creo que vaya a cambiar si se restringe el acceso a los datos de los entes públicos. Así, no se hubiera conocido la compra de armas a Chile. Y aún falta aclarar cuáles fueron las condiciones del contrato que se firmó con Ecuador para enviar los fusiles.
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La venta de armas de Chile a Ecuador en la guerra, no se hubiera conocido con esta Ley |
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Veamos lo que dice:
Artículo 15.- La responsabilidad social de los medios se expresa en: 2.- La búsqueda, recepción, intercambio, producción y difusión de información contrastada, oportuna, contextualizada y plural acerca de los hechos, acontecimientos y procesos de interés general, con responsabilidad ulterior. La información debe provenir de fuentes autorizadas y/o confiables.
Si la obligación de contrastar toda información hubiera estado vigente, el país no habría conocido la revelación de Víctor Bayas. |
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