JaimeIván Kaviedes sigue siendo el foco de las miradas Ayer, apenas saltó a la cancha delAtahualpa,se llevó la atención de todos.
Lo primero que hizo el Nine fue ir hasta la banca de suplentes de El Nacional, a saludar alos amigos que dejó en los puros criollos.
Además del cuerpo médico y de utilería, el Flaco se encontró con un amigo de la vida y el fútbol: Armando Paredes. Con él se dio un apretón de manos y un fuerte abrazo. Además, Kaviedes saludó también con eldirector técnico militar, Jorge Luis Pinto.
Tanto se demoró en lossaludos,que el 9 macareño llegó tarde a la reunión que hicieron el resto de sus compañeros en la cancha, antes dearrancar el encuentro.
El primer tiempo del Nine fue muy opaco. Cuando todos esperaban un Flaco brillante como el que se vio ante Universidad Católica, muy poco se pudo ver de él.
Pero en el segundo tiempo despertó. Kaviedes demostró que su estado físico mejora cada día yademásclaro, que su habilidad está intacta. Por eso, a los 59’ ante El Nacional volvió adestacar.
El Flaco se armó una jugada en el área, le quedó un rebote a Juan Carlos Ferreyra quien anotó el empate para el Macará.
En los últimos minutos del encuentro, el Nine fue reemplazado por Argenis Moreira y sin dudar se fue a las duchas, ni siquiera pasóa saludar por el banco de suplentes de su equipo.
Al final del partido, cuando ungrupo de hinchas ambateños esperaban a Kaviedes para felicitarlo, ya no lo encontraron. El Nine ya había salido del camerino del Olímpico Atahualpa, apenas terminó elencuentro.
Pero no importó, igual los ambateños lo elogian a cada paso: “Kaviedes está muy bien, ha tenido un buen proceso de adaptacióny lo queremos por estar jugando en nuestro equipo”, dijo Santiago Espín, hincha celeste.
“Se haganado el cariño de la gente porque es un hombre que está tratando de cambiar y eso es bien visto en la ciudad”, dijootro hincha, Fernando Velasco.
Iván Kaviedes brilla y deslumbra acada paso y por ahorano defraudaa nadie, menos aún a los macareños, que lo alaban.
Hay idolatría por él y sabe que acá puede vivir más tranquilo
Patricio Edmundo Mantilla Director de Deportes de Radio Ambato
Con lallegada de Jaime Iván Kaviedes, Macará tuvo una inyección importante. La gente enseguida estimó su pasado mundialista, el gol que llevó a Ecuador por primera vez a una Copa del Mundo, en fin, su condición de ícono del fútbol de nuestro país.
Pero conociendo cómo ha transcurrido su vida fuera de las canchas, muchas dudas se fueron tejiendo. Que si se iba a escapar, que si dejaba el equipo... en fin. Pero nada de eso ha pasado.Kaviedes no solamente ha sido los tres goles frente a Católica, sino que ha dado muestras de que va seguir cumpliendo.
Cuando llegó a Ambato lo entrevisté y me quedó patente una frase. Me dijo que Dios le ha dado una segunda oportunidad para aprovechar su talento y que la iba a aprovechar .
Pero lo que más me llamó la atención fue lo que pasó cuando murió su abuelo, el miércoles pasado. Todos pensábamos que no iba a estar ese día en el plantel, pero entrenónormalmente.
Solopidió permisoal técnico Víctor Hugo Marchesini para ausentarse el lunes y martes de la semana pasada, para el entierro.
Hasta que llegó el miércoles (día del fin del permiso)y estábamospendientessi es quecomparecía o no al complejo de Holviplast, donde normalmente trabaja Macará. Y fue el primero en llegar a esa jornada de práctica.
Con estos hechos queda confirmado que Iván Kaviedes tiene voluntad y deseos. Se lo nota muymotivado en su objetivo de volver al fútbol.
Hasta hoy, no ha dado problemas con su comportamiento.De parte de la hinchada de Macará, hayidolatría por él, que la siente en la convivencia respetuosa que tiene con la afición. Sabe que en Ambato puede vivir con más tranquilidad.
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Iván: me conmueve mucho tu cambio, espero que esta vez lo mantengas así, tengo mucha fé que así va a ser. Cuando Dios entra en el corazón de una persona que se propone de verdad cambiar, él mismo es quien hace que todas las cosas salgan bien. Acuérdate que alguna vez mi hijo pequeño te dijo en Parcayacu: Kaviedes, cuando seas grande, voy a ser como tú y tu respuesta no la olvidaré: no, no seguro vas a ser mucho mejor que yo. Gracias por tus palabras, y a él le fascina el fútbol.
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