Julio 5, del 2010
Al parecer, Darwin N. y Luis O. lo tenían todo planeado. En su poder, según la Policía, se encontró una lata de gas pimienta, dos cuchillos de 30 cm y dos cédulas adulteradas.
En el interior de la única maleta que llevaron como equipaje al hotel que asaltaron y donde fueron detenidos, se halló una decena de cuerdas y pedazos de tela. Dichas cuerdas y telas son similares a las que la Policía encontró en las manos y pies de los administradores del lugar cuando fueron a socorrerlos.
Los antecedentes de los hombres tampoco les favorecen: Darwin registra 10 detenciones, en su mayoría por robo, y una orden de captura. Luis, por su parte, ha visitado el CDP cuatro veces.
Ellos fueron presentados ayer en la Unidad de Vigilancia La Mariscal, donde Patricia L. y Eduardo H., administradores del hotel, contaron los momentos de pánico que vivieron la madrugada de ayer.
Supuestos huéspedes
A las 16:00 del sábado, Darwin y Luis acudieron al hotel Jormary, ubicado en el norte de la ciudad, y alquilaron una habitación. Luego de que la recepcionista les dio las llaves de la pieza 301, Darwin le pidió que le reserve otra habitación para una amiga que dijo llegaría en la madrugada de la Costa.
Hasta horas de la tarde, cuando Patricia y Eduardo ingresaron a su turno, no hubo ninguna novedad. Pero a la 01:30, dice Eduardo, cuando dormía en la recepción, sintió que alguien salía de una habitación del tercer piso.
Eran Darwin y Luis. Los hombres le pidieron a Eduardo que les abriera la puerta de la calle. Antes de salir, le dijeron que les venda unas colas. Luego de darles los refrescos, Eduardo los siguió hasta la puerta para cerrarla nuevamente.
Pero en ese momento Darwin y Luis se dieron la vuelta e instantáneamente sacaron dos filudos ‘matachanchos’. En medio de una lluvia de insultos y amenazas, Eduardo y su esposa Patricia fueron maniatados de pies y manos.
Luego llegó al hotel una pareja joven. Según Eduardo, al hombre también lo maniataron y lo pusieron junto a él. La chica, de unos 20 años, fue llevada por Darwin al segundo piso.
Mientras Luis vaciaba la caja, sonó el timbre. Era un huésped. El hombre, al ver la cara de Luis y las puertas abiertas, retrocedió hacia la calle y llamó a la Policía.
Unos minutos después volvió a sonar el timbre. Eran ocho policías. Cuenta Patricia que entonces Luis la desató y le ordenó que atendiera a los agentes y les dijera que no pasaba nada.
La mujer salió y con su boca le dijo a los uniformados que todo estaba bien, pero con su cara y sus gestos les dio a entender que los pillos estaban dentro. Los policías le siguieron la corriente a Patricia y dijeron que se iban, pero en realidad fueron ingresando de uno en uno al hotel.
Eduardo y Patricia fueron desatados y Luis detenido. En el segundo piso, otros agentes aprehendieron a Darwin. Según los gendarmes, el hombre estaba intentando violar a la joven que había llegado con su pareja minutos antes.
Los hombres, junto con las cuerdas, el gas y los cuchillos, fueron llevados a la PJ. El mayor Richard Karolys, jefe de la Unidad de Vigilancia La Mariscal, solicitó a la comunidad que no se deje sorprender por personas que ingresan a los hoteles como huéspedes para robar.