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Más de 750 niños de la Escuela Nicolás Guillén me llamaron. Falta aseo en el lugar.
Ni bien pisé la Escuela Fiscal Nicolás Guillén, en el sector de la Lucha de los Pobres, a lo lejos escuché: ¡Luchito Trancón conserje! y ya les cuento el por qué.
Con un montón de fundas acumuladas en los exteriores de las aulas me encontré. Imaginé que se trataba de los regalos que los Reyes Magos entregarían a los estudiantes, pero qué equivocado estaba... Esas fundas contenían gran cantidad de basura.
Y eso que hablo de la que estaba en las fundas porque en los distintas áreas de los 29 mil metros cuadrados que tiene ese plantel había más desechos: botellas plásticas, empaques de snacks...
"Nosotros las depositamos en los basureros, pero aún así no hay quién las retire de esos lugares y se van acumulando en toda mi escuela”, me contó apenado Andrés Mitte, un estudiante del séptimo año de básica.
Pero ese no es el único inconveniente que tiene esta escuela, pues resulta que también están sucios los baños.
Esto realmente es un dolor de cabeza para Esperanza Malla, madre de Cinthia Sánchez, alumna del séptimo año de básica. ¿Por qué?, le pregunté. “Es obvio, están todos sucios”, me respondió. De allí que, ella prefiere que su hija se aguante las ganas de hacer ‘pis’ y con ello evitar que se enferme.
Y como si no fuera suficiente, la cereza al pastel es que tampoco hay quién cuide la escuela y temen que se acerque al lugar cualquier pillo y se jale las computadoras, las sillas y los pupitres que utilizan los estudiantes, así me lo comentó Óscar Logro, otro alumno de séptimo año.
Todo esto por una sola razón: la escuela no tiene conserje. Si bien hubo un papá, quien se dedicó a hacer esa función por algún tiempo, llegó diciembre del año pasado y se ‘marchitó’.
Raúl Ramírez, director de la escuela, me dijo que desde hace más de año y medio -desde que fue posesionado- ha metido papeles, una y otra vez, en la Dirección Provincial de Educación.
¿Cuál ha sido la respuesta? “Todo depende del Ministerio de Finanzas, pues esa entidad tiene que asignarnos el presupuesto”. Mientras tanto, hay papás que ya se jalan los pelos de la desesperación al ver cómo sus hijos estudian en una escuela tan ‘cochinita’.
Uno de ellos es Adolfo Romero, presidente del Comité de Padres de Familia. Él comentó que junto con otros papás y mamás han realizado mingas para que esté un poquito más limpiecito el lugar, pero no lo pueden hacer todo el tiempo porque tienen otras ocupaciones.
¡Ah!, también me contó que han estado dispuestos a contratar una persona con sus propios recursos, pero no es posible porque no lo permite el Ministerio de Educación. Me ofrecí para ser conserje, y gratis, pero tampoco es que puedo hacerlo.
Tras todo esto no me quedé con los brazos cruzados. Acudí a la autoridad y en el recuadro está la respuesta.
Alvear: ‘Todo depende de Finanzas’ Sí, tiene razón Raúl Ramírez, el director de la escuela: la asignación de un conserje para el plantel, en el que estudian 750 estudiantes de segundo a décimo año de Educación Básica, depende del Ministerio de Finanzas.
Así lo confirmó Norma Alvear, directora encargada de la Dirección Provincial de Educación de Pichincha. La funcionaria me precisó que el centro educativo mencionado ya ha sido incluido en un listado de planteles en los que se necesita un incremento de partidas o la creación de una de ellas, como es el caso del Nicolás Guillén, en el que no ha existido un conserje.
Tras eso “solo se espera la respuesta de Finanzas”, puntualizó Alvear. Esto porque esa Secretaría de Estado es la que apruebe el presupuesto para esa finalidad. ¿Cuánto tiempo? Ella respondió que le devuelva la llamada este jueves. ¡Estaremos atentos!
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