El terremoto en Japón ha despertado el miedo. Apunto que el presidente Rafael Correa firmó un decreto del estado de excepción, por 60 días, por el cual se ordena la evacuación hasta conocer cómo se desarrolla el probable tsunami que puede afectar a Ecuador.
Los evacuados serían de todo el perfil costanero del país (Esmeraldas, Manabí, Guayas, Santa Elena y El Oro), al igual que las costas de Galápagos.
Para ello, Correa -quien habló alrededor de las 06:40 de este viernes- pidió la calma y la colaboración de la ciudadanía: "Si no pasa nada, qué bueno, pero no podemos arriesgar (...) No aceptaremos negligencias ni necedades", y añadió que "tenemos tiempo para una evacuación ordenada".
Y en caso de que no suceda nada, la población podría retornar a sus viviendas dos horas después del anuncio de la llegada de las olas.
Hasta las 09:30 aún no se había procedido a evacuar. Según el ministro del Interior, Alfredo Vera, esa operación “será en el momento oportuno”.
Las autoridades de las Islas Galápagos, por ejemplo, están a la espera de una determinación del Instituto Oceanográfico de la Armada de Ecuador (Inocar) para empezar la evacuación, a puntos altos, de las 17 000 personas que allí habitan.
Los que sí se han suspendido son los vuelos aéreos hacia Galápagos, Manta y Esmeraldas. Y la disposición de que ninguna embarcación esté en la mar no se hizo caso en Esmeraldas, hasta las 09:30 algunas personas se están movilizando.
Otros que se movilizan son los médicos. Se conoce que algunos especialistas tienen la disposición de ir hacia los hospitales que se ubican en la Costa.
El despliegue
Durante el estado de excepción, las Fuerzas Armadas se encargarán de los operativos de seguridad. Al momento ya están movilizados 12 000 policías en todo el perfil costanero, indicó el Ministro del Interior.
En todas las costas de la cuenca del Pacífico existen boyas que estudian las posibles incidencias. Así que a mantener la calma y tranquilidad.
La magnitud
El director del Inocar, Jorge Cárdenas, puntualizó que se desconoce aún la magnitud en que la ola pueda llegar a las costas ecuatorianas. Cárdenas consideró que "el hecho es bastante preocupante, pues se preve un escenario negativo con una ola que alcance los tres metros".
Pese a ello, dijo que la situación depende de cómo se presente el incremento del mar en las costas rivereñas de Centroamérica, para tener "indicios de cómo será la ola" en el país.
De acuerdo a Cárdenas, la amenaza depende de la velocidad de propagación de la ola y de la velocidad con la que pueda llegar a las costas ecuatorianas.
Las clases se suspendieron en el perfil costanero.










