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En cuatro sectores de Quito se constató que las promesas hechas por las autoridades sí se ejecutaron.
Ahora sí, con gusto, puedo decir que contento por la ciudad voy, pues las denuncias que algunos de mis vecinos hicieron sobre los daños en sus barrios se han resuelto.
Por eso debo agradecer a mis amigos de las entidades municipales que cumplieron con la promesa de arreglar esos daños que les comenté semanas atrás.
Desconfiado no soy, pero la verdad es que muchas dudas si tenía, así que me fui a dar una vueltita por cuatro sectores en problemas: Tola Baja, Villa Flora, La Magdalena y Guangopolo.
Debo confesarles que no me conformaba con el "en veremos" o en "ver para creer" y fue cuando decidí darme la vuelta por estas zonas.
En esos cuatro sectores los inconvenientes denunciados fueron resueltos y los más agradecidos son mis vecinos que finalmente tuvieron lo que pidieron.
Solo me resta decir que "si así llueve, que no escampe" y que la atención a mis queridos vecinos sea siempre una prioridad para que Quito siempre esté lindo.
Este poste está enderezado Pasando por la av. Velasco Ibarra llegué hasta la Tola Baja y recordé que hace dos meses encontré que un poste había caído sobre la pared de una vivienda, después de que un carro lo chocó.

El poste ahora está enderezadito y pareciera como si nunca se hubiese caído. Eso sí, mis vecinos han optado por poner al lado unos pequeños muritos para que la historia no se vuelva a repetir. Ojalá los conductores también pongan de su parte y eviten derrumbar más postes.
Tremendo hueco ahora es vereda
Continuando con mi recorrido por la ciudad llegué hasta la Villa Flora, en las calles Gualberto Pérez y Napo, donde un tremendo orificio era el adorno de la transitada vía.

Cuando llegué al lugar pensé que me había perdido, pues el tremendo hoyo que antes había, ahora se había convertido en una agradable vereda llena de flores y plantas que ornamentaban el lugar. Tan bonito estaba el sitio que por un buen rato me senté para apreciar lo linda que es mi ciudad.
No era calle, era un 'cráter' Viajando por la vía a Guangopolo recordé que había un verdadero cráter en las calles Nela Martínez y Sebastián de Benalcázar, donde el orificio ocupaba casi todo el ancho de la calle.
Al pasar por el sitio le dije al taxista que con precaución maneje porque tremendo hueco por ahí existía. Al llegar casi no reconozco el lugar, pues el hoyo que antes era la pesadilla de los conductores había sido tapado en su totalidad. Ahora solo falta que se cumpla la repavimentación total de la vía.
Las rejillas no las han vuelto a sacar
En la Mariscal Sucre y José Egusquinaza, en el sector de La Magdalena, (sur de Quito) hace varios meses mis amigos del lugar se quejaron del robo de unas rejillas del alcantarillado que habían dejado en el sitio enormes y peligrosos huecos.

Tanto llegó a ser el inconveniente que hasta un camión se quedó atrapado en el orificio. Cuando llegué al sitio encontré con mucho agrado que las rejillas estaban en su lugar y que los dueños de lo ajeno no las han vuelto a quitar.
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