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Sería muy cómodo y hasta pudiera representar un buen negocio unirme al coro de aquellos que celebran ruidosamente la participación de Ecuador en los Panamericanos 2011. Es una buena presentación, decorosa pero no extraordinaria.
Por ahí escucho a interesados (o agradecidos) hacer comparaciones como esta: “Perú tiene 30 millones de habitantes, cinco veces más el territorio de Ecuador y apenas ganó dos de plata y cinco de bronce”.
Se nota que están agradecidos por algunas atenciones, de lo contrario harían esta otra comparación: Cuba tiene menos territorio, menos población, menos agua e incluso está bloqueada –burdamente- y ganó 136 medallas (58 de fueron de oro).
El compararnos con un país que anda en horas bajas en su deporte, evidencia un mal que se ha convertido en tara colectiva. A nuestra dirigencia, siempre le dio por igualarnos hacia abajo.
Por un momento traslademos este fenómeno al fútbol. Desde que tengo uso de razón ningún dirigente se atrevió a decir “voy a armar una selección para ser campeón de América”, eso da miedo y tiene un costo político, asumen que somos menos que otros a pesar de tener más que ellos.
Como vemos, es una cuestión de mentalidad. Vivimos en un país que tiene todo para estar entre los cuatro mejores del continente (biotipo, altura, mar, recursos…), pero hay dirigentes que se aferran a sus cargos.
Cuando cambiemos a esos dirigentes y se vaya ese conformismo entonces tendremos mínimo 20 de oro en cualquier Panamericano.
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