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La valentía de una niña impidió que la violen. El agresor fue hallado culpable y condenado a 8 años de prisión. Conozca la historia de esta pequeña y cómo atraparon al sujeto.
Tenía apenas ocho años cuando subió a la bicicleta de un extraño y fue llevada a una construcción donde por poco fue abusada sexualmente.
Dice su mamá que siempre le enseñó a ser amable, solidaria, por eso cuando el hombre de 23 años se le acercó y le dijo que su bicicleta estaba dañada y que por favor se suba para que haga más peso y ver si así se arreglaba, la pequeña no lo dudó.
Una vez arriba, el hombre empezó a pedalear y la alejó unas cinco cuadras de su casa, la llevó del brazo hacia el interior de una casa abandonada, sin ventanas ni puertas, llena de tierra y mala hierba y la arrojó al suelo.
Eran cerca de las 15:00 y llovía con fuerza. Él se bajó los pantalones y empezó a manosearla con fuerza hasta lastimarla.
Ninguno de los psicólogos que evaluaron a Margarita*, logra entender de dónde la niña sacó fuerzas para, a pesar de estar en esa situación de miedo y desesperación, inventar una salida.
"Esa niña nos está viendo", gritó. Y cuando el hombre se levantó asustado, ella aprovechó para escabullirse y, a toda carrera, huir. En la calle, mientras corría consternada, avanzó a ver una patrulla. Le hizo señas para que se detuviera y pidió ayuda.
La niña estaba con el uniforme de su escuela y mientras contaba lo vivido, sacó del bolsillo de su delantal su interior. Antes de huir, había avanzado a cogerlo pues estaba en el piso.
Usualmente, el trauma de una niña de esa edad que ha sido víctima de un abuso no le permite ordenar sus ideas ni contar con claridad lo que ocurrió. Sin embargo, ella narró a los policías lo que acabó de vivir, describió detalladamente a su agresor y mientras rondaban el barrio en la patrulla, logró identificarlo.
El hombre fue detenido a pocas cuadras de allí, cinco minutos después de cometer el delito. Era José Montoya, de 23 años, quien trabajaba haciendo labores de carpintería en la zona.
Cuando los padres de la niña llegaron a verla, la encontraron en la casa de una vecina, cargando su mochila, ida en llanto, sucia, despeinada, adolorida.
Acudieron a la Policía Judicial a poner la denuncia con el afán de que se haga justicia y de que el hombre que intentó abusar de la menor, pague su delito. Casi un año después de aquello, en la audiencia de juzgamiento, nuevamente la menor contó frente a un Tribunal lo que había ocurrido.
Su madre aseguró que ese día, la niña llegó de la escuela pero en casa no hubo nadie quien le abriera la puerta así que cuando el extraño se le acercó, ella estaba sola.
El examen médico evidenció que las partes íntimas de la menor estaban laceradas. Luego de evaluarla, los psicólogos coincidieron en que es muy difícil que Margarita hubiese inventado todo, pues presentaba todas las características de una víctima.
Estaba afectada, triste, nerviosa; pero sin embargo, se mostraba despierta y muy valiente.
'No intentó violarla' En la audiencia José se acogió al silencio. Fue su abogada quien lo defendió argumentando que "en ningún momento la niña ha dicho que José intentó violarla, sino que solo la manoseó".
Sin embargo, el Tribunal no encontró dudas de su culpabilidad y en su sentencia, emitida en noviembre, lo condenó a pasar 8 años en prisión y a pagar una multa de USD 8 000 por los daños que causó a Margarita.
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