|
El box colegial se toma Quito. Cada boxeador dedica, cuando menos, cuatro horas diarias para su entrenamiento. ¿Hay material humano?
Hasta los años ochenta, el boxeo de la capital se cultivó en los gimnasios de aquellos barrios más tradicionales, como San Roque, La Tola o Chimbacalle. El decaimiento sostenido de la actividad boxística condenó a estos gimnasios a su virtual desactivación.
Sin un boxeador profesional cuyo brillo estimule a quienes quieran entrar a este mundo, son hoy algunos colegios los que mantienen vivo el box quiteño.
El intercolegial A la velada en el Instituto Sucre, en el sector del cuartel Eplicachima, no le falta absolutamente nada. Hay ring, campana, jurado, modelo que porta el cartel que indica cada round y durante el combate suenan los acordes de The Eye of the Tiger, de Rocky, casi un himno mundial del boxeo.
Durante los 20 combates, la tribuna del coliseo permaneció llena. El pique entre colegios hace que la rivalidad hierva y que el ambiente sea competitivo. "Nuestra fortaleza es que al salir al ring dejamos en alto el nombre del Mejía", dice Javier Saquinga.
Él tiene 23 años, empezó a boxear hace 7 años en el centenario colegio y ahora, que es profesional, es el líder del gimnasio.
En el Mejía, César Singo es el entrenador. Maravilla, como lo llamaban cuando púgil, colabora ahí gracias a Concentración Deportiva de Pichincha. Este año, no les quisieron dar uniformes, pero está feliz porque "ni por eso abandonaron los muchachos".
En el Colegio Mejía trabajan 22 boxeadores, algunos ya han sido seleccionados provinciales. "Falta técnica, pero tienen muchas ganas y corazón para defender a su colegio", cuenta Singo.
La rutina diaria de entrenamientos en los colegios dura 4 horas. Se hace 4 rounds de sombra, 30 minutos de corrida, 6 rounds de sparring, 4 rounds con saco. Antes de torneos, practican no menos de 5 horas diarias.
Infraestructura En el Instituto Sucre, 15 boxeadores le ponen un jab a las dificultades. No hay cabezales, los guantes y las bolsas son antiguas.
David Quinaluisa, el entrenador, tiene como objetivo enseñar fundamentos. "Se trabaja desde cero, no hay bases en los muchachos, pero igual se lucha". El objetivo es mantener el intercolegial, que ya va por su segundo año.
"Así hemos tomado la posta de lo que se hacía antes en los gimnasios", dice el guía de este colegio del sur capitalino. Quinaluisa asegura que "pese a las dificultades, existe material humano para en el futuro alguien de un salto profesionalismo". Así, el boxeo vuelve a ser la plataforma para ganarse un espacio en la vida.
Cuarto puesto panamericano En los últimos Juegos Panamericanos de Guadalajara, Ecuador se ubicó en el cuarto lugar en el medallero de boxeo, tras las potencias Cuba, Canadá y México.
El representativo nacional logró 4 medallas, entre ellas una de Oro, de Ítalo Perea (foto) en la categoría de más de 91 kilos, la máxima.
Segundo Chango, entrenador nacional, cree que estos resultados positivos reflejan la motivación actual que genera el boxeo. "El nivel del boxeo nacional es cada vez mejor, hay que irlo elevando conforme haya competencia, por eso apoyamos la competencia colegial", dice.
¿Cómo crees que se debería manejar al boxeo para que no desaparezca? Déjenos su comentario
|