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El resultado del día jueves conseguido por Deportivo Quito ante el vigente campeón de la Sudamericana no es ninguna novedad.
Al contrario, es una tendencia que siempre se ha mantenido cuando el campeón de la otra mitad de la gloria visita la capital.
En el 2003, el campeón fue el Cienciano y en el 2004 vino hasta Quito a enfrentar a LDU, en Casa Blanca. Los albos golearon a los cusqueños (4x0) en octavos de final.
Para el año 2008, otro campeón reinante de la Sudamericana visitaba la capital, esta vez el Arsenal de Sarandí y nuevamente enfrentaba a los albos, la goleada recibida fue 6x1 en la fase de grupos de la Copa Libertadores.
El partido más importante sucedió el 2009, cuando otro campeón reinante de esta copa venía a la ‘Carita de Dios’.
El Internacional de Porto Alegre y llegó para jugar la final de la Recopa sudamericana. El cuadro brasileño acabó goleado 0x3.
En el 2011, Independiente de Avellaneda tampoco se quedó atrás, fue a Casa Blanca como campeón de la edición 2010 y salió con tres goles en su arco y ninguno a su favor.
Con todos estos antecedentes, no me sorprendería que mañana se pida una reforma en la Conmebol, en la cual se señale que el campeón de la Copa Sudamericana no jugará nunca más en Quito, mientras sea campeón reinante de “la otra mitad de la gloria”.
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