|
Antes de triunfar en Universidad de Chile y posiblemente ser seleccionado de la albiceleste de Alejandro Sabella, Matías Rodríguez tuvo su historia en el balompié nacional.
ÚLTIMAS NOTICIAS recorrió su senda en Barcelona, Universidad Católica hasta recalar en Aucas.
Moda Xeneixe
En 2006 se dio la tendencia de traer jugadores de la cantera de Boca Juniors. Emelec trajo a Marcos Mondaini y Luis Miguel Escalada, a Universidad Católica fueron Daniel Plana y Jonathan Artura, además Celso Gutiérrez llegó al Manta.
Matías llegó a mitad de año y se probó en Barcelona, tras impresionar a la dirigencia canaria, firmó un contrato por tres años, pero no tuvo espacio en el equipo, ya que los toreros habían gastado todo su cupo para foráneos.
Los colombianos Neider Morantes, Samuel Vanegas, Víctor Bonilla y Elkin Soto, fueron reemplazados por los brasileños Rafael Ueta y Fernando Ferreira, además de los paraguayos Derlis Florentín y Diego Martínez.
“Junto a Mauricio Hurtado, formamos un lindo grupo con Matías, quien vivía en la concentración torera. Le gustaba mucho del encebollado y nunca dejaba de lado su mate como buen argentino”, resaltó Walter Zea, quien compartió la estancia del argentino en Guayaquil.
“Galo Roggiero (presidente de Barcelona) tenía una relación estrecha con Banco del Pichincha y Teleamazonas. Al no tener cupo para Matías, lo cedió a Católica donde tampoco tenía lugar”, contó el dirigente camaratta, Francisco Egas.
“Matías llega al Ídolo a tres bandas. Carlos Jara Saguier (DT paraguayo de Aucas en aquel entonces), pidió reemplazar al argentino Édgar Espínola por un jugador polifuncional”, recordó el gerente de Aucas de ese año, Enrique Zaldumbide.
“Lo observó por 10 días Juan Carlos Ayala y dio su visto bueno para contratarlo. Tuvo que finiquitar su contrato con Barcelona de tres años, para firmar con Aucas”, añadió Zaldumbide, quien aún mantiene contacto con el volante de la U de Chile, vía Skype y en redes sociales.
“Católica le subvencionaba su departamento y la movilización, mientras que Aucas le pagaba el sueldo que llegó a ser de USD 3 mil”, recordó Zaldumbide.
Año del descenso oriental
Aucas no tuvo una buena temporada ese 2006. Diego Aguirre, Fausto Carrera, Carlos Jara y Juan Amador Sánchez se turnaron al mando del banquillo oriental. Matías estuvo al mando de los dos últimos nombrados, jugó 13 partidos y marcó tres goles.
“El gol que le marcó a Marcelo Elizaga en el Atahualpa, fue el segundo que le había hecho, ya que el 3 de septiembre del 2006 le hizo uno para Aucas”, recordó Zaldumbide, quien recordó que, por entonces, su ficha estuvo tasada en USD un millón.

En 2006, la responsabilidad de patear los penales se la peleaban entre Matías Rodríguez y el colombiano Wilson Segura.
“En 2007 regresa a Boca y en un entrenamiento, sufrió la fractura de tibia y peroné. Tuvo que dejar las canchas cerca de un año”, recordó Walter Zea.
“Es admirable lo de Matías el reponerse de una lesión grave. Es como nuestro Antonio Valencia. Fue un gusto el haber compartido con un jugador de élite en Sudamérica”, añadió.
“Matías aún tiene un sentimiento especial por la camiseta de Aucas, a pesar de que jugó en el año del descenso. Sigue los resultados del club y se encariño. Sin lugar a dudas fue el mejor de todos de aquella camada de Xeneixes que llegó a Ecuador”, finalizó Zaldumbide.
Más de Copa Libertadores:
|