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En la vida laboral no siempre podemos escoger el equipo en el cual vamos a trabajar. Sin embargo, de ser posible, debemos inclinarnos por grupos laborales con los que tengamos afinidades y objetivos similares.
Por otro lado, los líderes o jefes deben tomar en cuenta eso desde la conformación de los equipos: que las motivaciones de las personas sean homogéneas.
El primer paso. Es necesario analizar las características de los miembros, si tenemos afinidades y cómo las podemos compartir.
Motivación. Para lograr que un equipo marche bien y consiga buenos resultado es importante tener motivaciones. Para lograr eso debe haber un proceso de integración.
Una vez en el equipo. Generalmente no escogemos los puestos a ocupar en un trabajo, pero sí podemos elegir la forma de actitud. Nosotros escogemos si aportamos, nos adaptamos o salimos.
Integración. Debemos tratar de integrarnos al equipo. Intentar hacer del trabajo un juego, hacer algo que nos guste. Como en un equipo de fútbol, tratando de conseguir resultados.
Rol. Debo saber cuál es el papel que cumplo en el equipo para definir mi participación y funciones.
Comunicación. Este punto es fundamental, generar ideas y comunicarlas al resto del equipo. Además, es importante practicar con el ejemplo.
Tipo. Debemos tomar en cuenta a qué tipo de equipo pertenecemos y sus objetivos.
Preparación. En un equipo es necesario conocer el proceso en el que este se encuentra. Y frente a esto, la mejor estrategia es estar preparados.
José Torres, Especialista en talento humano y gestión
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