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19 minas tienen prohibido laborar, pero ninguna acató la ley. Todas están en San Antonio de Pichincha. Aquí la historia del desacato.
Era un secreto a voces. En todas las 19 canteras suspendidas de San Antonio de Pichincha se seguía explotando el material pétreo de sus entrañas y lo hacían amparándose en la oscuridad de la noche.
Pero el desacato a la ley fue más allá la mañana del viernes. Un equipo de ÚLTIMAS NOTICIAS pilló, con las manos en las piedras, a los obreros de la cantera Catequilla, ubicada al pie del cerro del mismo nombre.
Eran las 10:25 y el movimiento en la mina estaba en lo alto. Alrededor de 22 trabajadores corrían, de un lado a otro, en medio de las gigantes piedras. Todos eran humildes, de miradas tristes, de semblantes agotados y no llevaban ninguna clase de protección.
Y ante la presencia del concejal de la Comisión Especial de Canteras del Municipio de Quito, Alonso Moreno, solo murmuraban entre ellos. En el horizonte, una enorme nube de polvo cobijaba a San Antonio de Pichincha.
La negación Junto a la entrada de la cantera estaba Víctor Abambasi, uno de los tres dueños del lugar. Él juraba que tenía permisos y que no utilizaba dinamita para agujerear el cerro y obtener las preciadas piedras (basílicas) que, según contó, le compra el Municipio de Quito.
Al final, el funcionario solo se limitó a pedirle que, por favor, se regularice en la Dirección del Ambiente del Cabildo.
Mientras tanto, el Catequilla sigue desfigurándose y, como dijo la vocal del Ambiente de la Junta Parroquial de San Antonio, Jenny Arias, contaminando el sector en el cual habitan 60 mil personas.
La especulación Pero este lío de las canteras cerradas ha traído otro: la especulación del precio del material pétreo (ripio, arena, polvo, chispa...), indicó la Vocal de la Junta Parroquial.
Y a esas palabras, Moisés Pérez, jefe de producción de la cantera Terrazas de Mandingo (la primera mina en ser cerrada), le puso cifras: antes de la suspensión de las canteras un metro cúbico de material pétreo costaba alrededor de USD 3 y ahora -en medio de la escasez- está en 10. Una volqueta tiene 8 metros cúbicos.
Para frenar esa escalada, Pérez indicó que lo más conveniente sería levantar las suspensiones de las 19 canteras. Un pedido que no le disgustó al concejal Moreno, pues eso mismo trata de hacer la Comisión y con ello "permitir y facilitar la regularización de todas las minas de las 33 parroquias rurales del Distrito Metropolitano de Quito".
Pero esa posibilidad no fue bien vista por la Junta Parroquial de San Antonio, ya que -se reiteró- el tema "va más allá de levantar o no las suspensiones, el problema debe ser abordado seriamente porque está en peligro el desarrollo turístico de la zona" y con ello la desaparición de su cerro tutelar y misterioso: el Catequilla.
Lea mañana una radiografía de dónde están ubicadas las aproximadamente 100 canteras que hay en el Distrito.
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