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Familia sospecha que hubo un grave error en la operación. Ocurrió en el norte de Quito.
Juan Ortiz tuvo que esperar a que un policía entrara al quirófano de la clínica para saber qué es lo que había pasado con su esposa, Sonia García. Horas antes, ella había ingresado para una sencilla operación. El policía le dio la noticia: su esposa había muerto.
El cuerpo de la mujer, según la Policía, seguía conectado a un respirador y otros equipos después que los médicos abandonaran el centro médico Gastromed.
La mujer ingresó la mañana de ayer para una operación laparoscópica para corregir un reflujo gástrico. En la operación, aparentemente los médicos cortaron una arteria principal y la paciente se desangró.
A la 13:00, Juan fue llamado desde Gastromed. Los médicos le dijeron que tenían que hablar con él. Hubo una complicación, le explicaron, que provocó que su esposa se descompensara. En la hora siguiente un cirujano cardiovascular fue llamado, pero este nada habría podido hacer.
La noche de ayer se esperaba a un delegado del Ministerio de Salud para que analizara si se debía clausurar el lugar. Los familiares de la mujer dijeron que iniciarán acciones legales.
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