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Integrarse a un nuevo grupo de trabajo lleva consigo la oportunidad de crecer profesionalmente y lograr nuevas metas, pero también genera temor. Por ello, es muy importante saber escuchar para entender y acoplarse a las personas con las que trabajará.
También hay que sentirse orgulloso de su trabajo y saber que tiene las capacidades para hacerlo. A continuación, un experto da algunos consejos para afrontar este cambio.
Inducción. Cuando existe cualquier tipo de integración, es importante que la compañía inicie con un proceso de inducción que vaya encaminado a orientar al personal sobre el porqué la organización toma esa decisión. Luego, el jefe directo debe hacer otra inducción al empleado que ingresará al grupo de trabajo, quien presentará a su personal.
Quien se integra. La persona que se integra debe evitar a toda costa proponer ideas o objetivos de inmediato, pues siempre es recomendable que primero escuche y luego proponga. Y es que tiene que conocer bien el terreno en dónde está.
Conozca el grupo. Debe investigar cuáles son las metas y la labor que realiza el nuevo grupo en el que trabajará. Para ello, puede preguntar a personas cercanas a esos empleados.
Para proponer. Una vez que conozca el terreno que está pisando puede comenzar a proponer ideas, siempre con respeto y si es posible utilizando las mismas palabras de sus compañeros. Debe generar una empatía con sus compañeros.
Miedo. Todo cambio genera temor, así que uno debe entender que la decisión la tomó la compañía con un objetivo y porque confían en usted.
Confíe. En el nuevo grupo de trabajo debe demostrar, con mesura, que tiene capacidades.
Álvaro Jijón, Psicólogo industrial
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