|
La desunión propicia la inseguridad. Los moradores están preocupados por los robos. Policía pide más unión.
En el barrio Quito Norte reinan dos problemas: la desunión y la inseguridad. De ahí que, ningún vecino puede caminar tranquilo por el sector, pues las historias sobre asaltos o agresiones llueven.
"El martes pasado estaba en mi peluquería, cuando llegaron cuatro hombres y con un cuchillo, que parecía machete, me robaron las máquinas para cortar el pelo", sostiene Paúl*.
Lo peor, según el afectado, es que luego del asalto acudió a la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) del lugar, ubicada entre las calles Machala y Bartolomé Ruiz, pero no encontró a nadie.
Lo mismo le ocurrió a Pedro*, quien hasta ayer seguía acomodando su restaurante que el sábado pasado fue destruido.
Todo porque a eso de las 22:00 un grupo de jóvenes llegó al lugar y al ver que el restaurante ya no estaba atendiendo entraron y destruyeron las ventanas, mesas, vasos y las botellas de cola y cerveza del sitio.
"En ese momento llamé al celular de la UPC y me dijeron que ya venían, pero llegaron a los 20 minutos. Esto pese a que mi local está frente a la UPC", dijo.
'Atados de manos' Daniela Guerrero, encargada de la UPC Quito Norte, señaló que los oficiales siempre acuden a los llamados de emergencia. Eso sí, aseguró que a veces suelen demorarse porque el sector es muy conflictivo y al día tienen que cubrir unos 20 auxilios.
"Por aquí transitan muchas personas, pues en la av. De la Prensa funcionan unos 80 locales comerciales y sobre la calle Machala unos 50 más. Además, las personas liban y consumen drogas", sostuvo.
A eso se suma, según Julio Cevallos, presidente del comité barrial de Quito Norte, que los vecinos son muy desunidos y nadie hace nada para combatir esos terribles males.
"Lastimosamente aquí nadie colabora, llamamos a reuniones y llegan unas 10 personas de los aproximadamente 10 000 moradores del lugar", afirmó.
Algo en lo que coincidió Guerrero, pues señaló que se han intentado aplicar planes para disminuir la inseguridad, pero no existe apoyo de la comunidad. "Por ejemplo, desde febrero estamos intentando poner botones de pánico en los locales de la av. De la Prensa, pero a la primera reunión, de los 80 propietarios, acudieron cuatro", dijo.
Por ello Guerrero y Cevallos pidieron a la comunidad que se una, pues solo así se podrá frenar los males que agobian a este barrio del norte de Quito.
¿Cómo cree que se puede enfrentar la apatía de los vecinos? Déjenos su comentario
Más de la seguridad en Quito:
|