Quito, Viernes 24.05.2013 | 10:57
SUCESOS
15:33 | Jueves 12 de Julio 2012
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Le robaron, amenazaron y esperó 18 horas en la PJ
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Usuarios y fiscales hablan sobre los problemas en los delitos flagrantes

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Judicial

Está cubierta por un poncho, tiene los ojos hinchados y está sentada en la sala de audiencias de la Policía Judicial, escuchando cómo el juez de flagrancia dispone prisión preventiva para  tres hombres que fueron encontrados portando armas sin permiso.
La audiencia termina, los presentes salen de la sala, pero  ella permanece. La siguiente audiencia es por robo. Carmen también la presencia completa. Ella no es periodista ni estudiante de leyes, fue víctima de un asalto y lleva ya 15 horas sentada en la sala de audiencias de la  PJ  esperando a que le toque el turno a su caso.


Mientras caminaba por la Juan León Mera, un hombre y una mujer  la arrinconaron.  Amenazándola con un cuchillo, el tipo le quitó su cartera donde tenía su celular y dinero en efectivo, la manoseó y huyeron. Una patrulla que pasaba por el lugar la auxilió y en la Reina Victoria lograron detener a los supuestos delincuentes.

 

Mientras una audiencia por falsificación de documento se empieza a instalar, Carmen cuenta que de eso, ya pasaron 16 horas, pero  aun no ha logrado recuperar sus pertenencias ni marcharse a casa. “Esto es inhumano.  Desde ayer estoy aquí y no he podido hacer nada. Mi hermana me acompañaba, pero tuvo que ir a su casa a ver a sus hijos. Aquí no hay ni un sillón cómodo dónde esperar. Junto a los delincuentes me tocó estar un buen rato”, recuerda.


Alexei Hoyos, fiscal de Pichincha, explica que ese tipo de situaciones se presentan a diario, generalmente, por la inadecuada infrasestructura de la edificación donde funciona flagrancia. “No hay, por ejemplo, un espacio en el que el fiscal pueda convensar tranquilamente con la víctima. Nos toca improvisar un lugar y a veces  hacerlo en la misma sala de audiencias, en el corredor o en el patio”, cuenta el fiscal. 


Al ingresar a la PJl (Juan León Mera y Roca) a mano izquierda se encuentra un patio de unos 6x8 metros. En el lugar hay dos bancas de cemento y no tiene techo. Allí es donde usualmente las víctimas, sus familiares y hasta los detenidos esperan mientras todos los papeleos se tramitan para poder llevar a cabo la respectiva audiencia. 


Si llueve, entonces, el lugar para resguardarse y continuar con la espera  es el hall de ingreso, donde usualmente, están sentados los sospechosos, esposados, mientras los agentes aprehensores tramitan su ingreso. Hoyos comenta que precisamente por eso, ha habido veces en las que se han presentado agresiones y amenazas por parte de los detenidos hacia las víctimas. Luego de la espera, una vez que la audiencia inicia, la situación no cambia.

 

El detenido se sienta prácticamente frente a la víctima, incluso cuando ha existido agresión sexual. Es común ver que familiares de los acusados protestan o amedrentan a los denunciantes. Frente a esta situación, algunas víctimas han optado por asistir a la audiencia con gafas, gorra, bufanda o sacos.

 

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