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Así se lo dijo él mismo a Carmen Zambrano, la madre de tres de los cuatro hijos del ex boxeador. Ayer fue sepultado el cuerpo de Jaime Quiñónez.
A la par del velatorio y entierro del cuerpo de Jaime ‘La Bestia’ Quiñónez, realizado la tarde de ayer, algunos de sus familiares y amigos recordaron la vida del ex boxeador desde su nacimiento, pasando por su juventud en su natal Quinindé hasta cuando ganó el título interamericano.
El cuerpo de Jaime fue sepultado ayer, en el nicho 1688 del Pabellón 16B del cementerio de El Batán. Unas 100 personas, entre familiares y amigos, le dieron su último adiós al ex boxeador como él lo había pedido alguna vez: entonando canciones del vallenatero Diómedes Díaz. Luego del entierro, la familia pidió a la autoridad que investigue el crimen. ‘Vendas de ropa’ Jaime nació en Quinindé, en la provincia de Esmeraldas, el 22 de enero de 1973. Desde niño, recuerda su hermano Constanzo, ‘La Bestia’ fue hiperactivo, juguetón y travieso.
Sus primeras ‘prácticas’ de boxeo las realizó en la escuela cuando tenía unos cinco años. Carmen Zambrano, madre de tres de los cuatro hijos del ex boxeador, dice que Jaime le contó que a esa edad sabía romper sus camisetas para hacer tiras de tela.
“Con estas se vendaba las manos y abordaba a uno que otro compañerito en los recreos para pelear”. Algunas veces tuvieron quejas, afirma Constanzo, pero nunca de nada que fuera grave.
Carmen recuerda que su ex pareja le contaba que su afición al boxeo era algo que había nacido con él. El objetivo, le dijo, era tratar de sacar de la pobreza a su familia.
David Constanzo Quiñónez y María Teresa Rodríguez, los padres de Jaime y sus 12 hermanos, eran colombianos. Por cosas de trabajo ellos viajaron a Ecuador donde tuvieron al ex boxeador.
Cuando este tenía unos 12 ó 13 años, cuenta Carmen, los padres de Jaime se regresaron a Colombia. En Cali, su hermano Felipe, quien ya falleció y también era boxeador, le inculcó la profesión cuando ‘La Bestia’ tenía unos 14 años.
Cuentan que Felipe era más robusto que Jaime. Le propuso que le sirviera de sparring (boxeador con el que se practica). Jaime, dice Carmen, le contó que en un momento de la pelea le dio un gancho en la boca a su hermano partiéndole el labio. “Felipe se puso furioso y lo botó de la habitación donde vivían en Cali”, agrega.
Cuando poco tiempo después Jaime regresó a Quinindé con su padre, empezó a involucrarse en el boxeo amateur.
El argentino René James, quien fue el entrenador del ex boxeador por 20 años, recuerda que este le comentaba que su adolescencia había sido bien dura. “En las mañanas trabajaba en las bananeras y en las tarde se iba Esmeraldas a entrenar”, cuenta.
En 1992, Jaime se enteró que René estaba en Quito y lo convenció para que se quedara y lo entrenara. James le organizó su retiro del boxeo amateur con una pelea en el coliseo Julio César Hidalgo. Y a los 19 años ‘La Bestia’ se inició en el boxeo profesional.
El apodo ‘La Bestia’, cuenta Carmen, tuvo su origen en una ocasión cuando frente a un periodista rompió un saco de boxeo. “Un niño que había allí exclamó: ¡Qué bestia! y desde allí Jaime fue conocido así”. En 1997, ganó el título interamericano en una pelea con Willie Driver.
Carmen cuenta que ese fue el único encuentro que María Teresa, la madre de Jaime, presenció. Los años siguientes Jaime siguió peleando y viajó a EE.UU., allí hasta hizo de sparring para Mike Tyson, afirma Constanzo. Su última pelea, en el 2009, con Living Castillo, la perdió.
Investigación Juan Campaña, abogado de la familia Quiñónez, dijo ayer que se investiga para establecer responsabilidades a los autores intelectuales del asesinato como a los materiales.
“Sé que los intelectuales están entrando en pánico, tengo algo que decirles: ¿quién peca más, el que peca por la paga o el que peca por pecar?”.
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