|
Luego de seis semanas del operativo Alianza, los delitos contra las personas son uno de los principales problemas que enfrenta La Mariscal. Un experto da su opinión.
Sábado 14 de julio. Son las 03:17 y en La Mariscal la gente empieza a desaparecer. No hay muchos arriesgados caminando por el sector. A lo lejos, entre las calles Reina Victoria y Joaquín Pinto, un joven es asaltado. Dos delincuentes rebuscan sus bolsillos. La víctima trata de defenderse, pero, en pocos segundos, otros dos ladrones se acercan y lo amedrentan.
Esa es una de las modalidades más usuales de robos en La Mariscal. Hay pequeñas pandillas que atracan a turistas y a los que están pasados de copas, explica un agente.
En aquel robo, policías motorizados de la zona lograron atrapar a los sospechosos. Los registraron y los trasladaron a la PJ. Sin embargo, hay otros casos que se quedan sin castigar.
El hurto y el robo a personas son los principales problemas de La Mariscal. Según datos del Observatorio Metropolitano de Seguridad (OMS), la cifra en cuanto a estos tipos de delitos se refiere se ha triplicado si se compara con el 2010 (ver infografía).
El segundo dolor de cabeza es la venta de droga. La madrugada del pasado 2 de junio, la Policía realizó un operativo denominado Alianza. Los agentes detuvieron a 64 personas. De los sospechosos, 15 estaban involucrados en venta de droga y 21 por robos y asociación ilícita.
En esa ocasión, el ministro del Interior, José Serrano aseguró que se había desarticulado a tres bandas dedicadas a esos delitos.
Pese al control, los atracos y el expendio de estupefacientes se mantiene en el sector. “Salir en la madruga sería una locura. Hay calles que son más inseguras que otras”, cuenta el propietario de un almacén que prefiere conservar el anonimato.
Los moradores explican que las calles Lizardo García, Juan Rodríguez, Joaquín Pinto, Diego de Almagro y Reina Victoria son las más inseguras. “En la tarde ya se puede ver a personas expendiendo droga. Se ponen en las veredas a estar fumando. Se ha vuelto algo normal aunque todos sabemos que es incorrecto”, denuncia otro dependiente.
Para otra comerciante de La Mariscal, el operativo ha dado resultados a medias. “En mi calle ya no he visto a unos cuatro tipos que se les conocía por vender droga. Desaparecieron; me han dicho que están con sentencia. Pero en cambio sí hay otros que siguen aquí”, revela la mujer
Esto, pese a que tras el operativo Alianza, la Policía aseguró que seguiría vigilando el sector. “Desde el jueves, los patrullajes se intensifican, pero de todas maneras los ladrones siguen robando”, agrega.
Sin embargo, un agente de Inteligencia indica que los controles continúan y se sigue investigando. Por su parte, para Ricardo Camacho, experto en temas de seguridad, el problema de la violencia no se puede borrar totalmente. “Es muy difícil eliminar el problema de raíz. Lo que se puede hacer es reducir el índice delictivo con soluciones estructurales. Hay que recuperar el barrio de La Mariscal. Los operativos esporádicos no han dado resultado”, explica.
Pasadas las 04:30, las calles de La Mariscal, aquel 14 de julio, empiezan a quedar vacías. Solo hay basura y alguna que otra persona durmiendo en las veredas. Lo mejor, si se quiere caminar por el mayor centro de diversión de la ciudad, es ir bien acompañado y cuidando las espaldas.
|