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Arabia Saudí era hasta Londres-2012, junto a Catar y Brunei, uno de los tres países que nunca habían enviado representación femenina a unos Juegos Olímpicos.
La participación de Shaherkani, que apareció con la cabeza cubierta con una especie de gorro de natación negro, duró apenas 1 minuto y 22 segundos, los que tardó la puertorriqueña Melissa Mojica en vencerla por ippon (punto de muerte súbita) en el combate de la primera ronda de la categoría de más de 78 kilogramos.
“ Estoy orgullosa y honrada de participar en unos Juegos Olímpicos y continuaré practicando este deporte ” , dijo la joven de 16 años a la AFP al bajar del tatami.
Con una cara que reflejaba su nerviosismo, la adolescente saudí entró en el tatami bajo la curiosa mirada de los algo menos de 10.000 espectadores del centro londinense ExCeL, que la recibieron con grandes aplausos.
Shaherkani, que apenas lleva dos años practicando judo, volvió a ser ovacionada tras la esperada derrota mientras se retiraba rodeada del brazo de su padre y entrenador, quien negoció la partipación de la saudí en el torneo con la Federación Internacional de Judo (FIJ) y el Comité Olímpico Internacional (COI) .
Muy a pesar de ella, Shaherkani ha protagonizado numerosos titulares antes y durante los Juegos, aunque no muchos de ellos sobre el episodio que escribió en la historia de las mujeres en Arabia Saudí.
Su participación, que se adelantó por cinco días a la de su compatriota corredora Sarah Attar, estuvo en discusión incluso iniciados los Juegos por la exigencia de las autoridades saudíes y de su padre a que compitiera con el pelo tapado a pesar de que la reglas del judo no contemplan ese tipo de vestimenta.
La normativa de este deporte, que permite que los deportistas se agarren por el cuello, prohíben anillos, collares y cualquier objeto sobre la cabeza por la posibilidad de que puedan causar daño, sobre todo a la persona que los lleva.
Pero las autoridades ultraconservadoras saudíes, para permitir por primera vez la presencia de mujeres en los Juegos, exigieron que éstas respetaran la vestimenta islámica, entre otras condiciones.
La FIJ advirtió la semana pasada que Shaherkani debía respetar el espíritu olímpico y dejar su 'hiyab', o pañuelo islámico, fuera del tatami.
Esta posibilidad causó un escándalo en Arabia Saudí y llevó al padre de la joven a declarar que ella no participaría en esas condiciones.
Las negociaciones entre las autoridades saudíes y la Federación se intensificaron bajo la mediación del COI hasta que el martes se anunció un acuerdo sin entrar en los detalles que finalmente se descubrieron este viernes.
AFP
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