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En el barrio nadie escuchó nada extraño. Los asesinos fueron sigilosos: aprovecharon la oscuridad para abandonar los cuerpos y escapar. Recién en la mañana, los moradores se dieron cuenta de lo que había pasado.
Una mujer encontró a las dos víctimas abandonadas en un terreno baldío, ubicado en el barrio San Francisco de Yánez, en el sector de La Legarda, noroccidente de la ciudad.
Agentes de la UPC de Santa Anita, ubicado cerca de la zona donde hallaron a los cuerpos, recibieron la llamada de auxilio a las 07:20 de ayer. Los uniformados fueron los primeros en llegar a la escena del crimen.
Minutos después, oficiales de la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial y de Criminalística acudieron al lugar. Los agentes encontraron a los cuerpos maniatados, uno encima del otro y ensangrentados.
Asimismo, según Rodrigo Proaño, jefe del Distrito Eugenio Espejo, los hombres, de entre 25 y 30 años, tenían dos impactos de bala a la altura de su cráneo. Las investigaciones preliminares -explicó Proaño- indican que las víctimas fueron asesinadas en otro lugar y luego los botaron en el terreno baldío.
“Los cuerpos presentan rigidez cadavérica. Es decir que hace unas cuatro y seis horas los abandonaron en el lugar. No tienen ningún documento personal” , aclaró el oficial.
Pasadas las 09:30, la Brigada de Homicidios trasladó los cuerpos al Departamento de Medicina Legal para la auptosia de ley. Ni Proaño ni agentes de Criminalística dieron más detalles sobre la identidad de los hombres. Lo único que se sabía es que eran ecuatorianos y tenían entre 25 y 30 años.
Era policía Pasado el mediodía, se conoció la identidad de las víctimas. Hugo G. era un policía en servicio activo y tenía el rango de cabo segundo. Según Juan Carlos Rueda, comandante del Distrito Metropolitano de Quito, el uniformado se desempeñaba en tareas administrativas dentro de la institución.
Sin embargo, el agente -indicó Rueda- perteneció también a una unidad de investigación. En la tarde de ayer, familiares del gendarme se acercaron a la morgue para reconocer el cuerpo. Los allegados prefirieron no dar ningún tipo de declaración a la prensa.
De igual manera, se conoció que Marco P., la otra víctima, era un civil. Parientes expresaron que él trabajaba en el aeropuerto Mariscal Sucre. Se presume que eran amigos.
Informe médico Hasta la tarde de ayer, la familia de Hugo G. y Marco P. esperaban en el Departamento de Medicina Legal el informe de la autopsia. En el documento se conocerá la causa exacta de la muerte de los jóvenes.
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