11 picapiedras en el Catequilla

7/14/2008
Por Redacción UN

Levantar el combo y arremeter contra la piedra hace que a un común y corriente le vibre  hasta el cerebro, pero a don Manuel Sotamba, más bien le retumba el corazón.

“Yo nací para esto. Lo llevo en la sangre, al igual que mi padre”, confiesa. Tiene 50 años y se dedica a tallar piedras desde que estaba en la escuela.

“Era un niño cuando por primera vez tomé un combo en la mano. Me gustó. El darle una forma definida a la roca es un arte que enamora”, dice.
Él y otros   10 hombres más han formado un grupo que lucha por un mismo fin: devolverle la importancia al picapedrero.

Ellos llegan desde distintos lugares del norte de la ciudad, como  San Antonio, Catequilla y  Pomasqui y con el arma que Dios les dio: sus propias manos, empiezan a darle vida a piedras sin forma.

 ¿No se parte la piedra en la mitad debido al golpe?  “Nunca. Esa es una de las ventajas de esta piedra, por eso, los que sabemos de tallado, conocemos que la  roca del Catequilla es la más maleable que existe. Se deja trabajar. Otra de las ventajas es que sale de dos colores: rosada y azul.  Es que esta piedra no es arenosa. Incluso mojada es trabajable”, comenta.

¿Cómo lo hacen?


Sacar la piedra del cerro no es tarea fácil. Llegan a la mina y a   punte   combo y  punta la extraen. Entre cuatro  o cinco  personas se demoran    mediodía en sacar una piedra de 3 metros por 2.  Luego la parten.

“La piedra tiene una hebra, una especie de rajadura que hay que encontrar. Entonces  introducimos allí una especie de clavos y la roca se abre. Luego  empieza el trabajo”.

Su mayor obstáculo
“Las grandes industrias nos han quitado trabajo. La gente piensa que si  va donde ellos va a tener mejor precio, pero no es así”, dice don Juan Asitimbai y luego explica que el problema es que el trabajo artesanal demora un  poco más, pero que tiene incluso mejor  calidad.

Don Manuel comenta que su mayor obstáculo es luchar contra el monopolio de las grandes empresas y contra el tiempo. “mientras más pasan los años, los jóvenes empiezan a dejar de lado esta profesión, por que de a poco deja de ser rentable. También es difícil conseguir apoyo del Municipio para poder cumplir nuestros proyectos”, comenta.

Su siguiente paso…
¿Se imagina un parque hecho solo   de piedra?  pues eso es a lo que  apuntan estos artesanos.

Diego Mora, del Yachana Wasi, un grupo cultural que  apoya este proyecto, cuenta que esa sería la forma más inteligente de sacar provecho a este material.

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El shungo de la piedra
“La piedra de esta zona es tan hermosa que debería ser expuesta. La idea es hacer que la entrada al barrio sea de piedra, las veredas, las fachadas de las casas, el  camino. Incluso se puede construir  en un museo de piedra, donde se exhiban las obras de arte de  esta gente”.

“Ese es nuestro sueño. Ojalá lo podamos cumplir”, dice don Manuel, mientras el golpe del combo  vuelve a ponerle ritmo a su vida.


Entérese

En hacer  un delfín de 50 cm de alto, se tardan  aproximadamente 15 días trabajando de lunes a viernes por ocho horas diarias Y lo venden aproximadamente en USD 200.

Más datos

Los trabajadores son expertos en ‘cuadrar’ el material,  es decir, de los molones de piedra originales (rocas grandes y sin  forma), ellos hacen cuadrados, que son utilizados  para  hacer  muros y fachadas.

Pueden darle cualquier forma a la piedra:  bustos, piletas, columnas,  bordillos, gradas,  monumentos, etc.

Si  usted está interesado en contactarlos para mayor información puede comunicarse con Manuel Sotamba, al  09 064 8678, o también puede  llamar a don Luis al 09 773 2248.



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