Farándula
10 de octubre de 2018 09:38

Naturaleza, Mina y Mateo Kingman

Los cantantes quiteños exploraron los sonidos de la tierra para fusionarlos con ritmos modernos y con mensajes de  conservación. Fotos: cortesía

Los cantantes quiteños exploraron los sonidos de la tierra para fusionarlos con ritmos modernos y con mensajes de conservación. Fotos: cortesía

Edwing Encalada (E)

Buscar en la naturaleza los sonidos precisos para crear música que invite a la conservación del ecosistema, es lo que motivó a Mina y Mateo Kingman para formar parte del proyecto Pukará.

Con esa misión, ambos se aventuraron hacia el Parque Nacional Cajas, en Azuay, y el bosque de Polylepis, en el páramo de Tigua, en Zumbahua, para grabar al rocío, riachuelos, al viento, palos, piedras y aves, para llevar esos sonidos a un estudio.

“Procesar ese material fue vital para que la gente sienta cada sonido”, menciona Kingman, mientras que para Mina, estar allí le permitió que su lírica fluya. “Hay personas que sudan hielo seco en esos rincones”, admite ella.

La canción fue exhibida en público por primera vez en la gala de los premios Latinoamérica Verde en Guayaquil.

En el proyecto también trabajaron el cineasta Sebastián Cordero, el artista urbano Apitatán y el chef Diego Gutiérrez.

Proyecto

Ivis Flies
y Mateo Kingman recorrieron el país para determinar qué sonidos pueden ayudar en el proyecto.

Mina 
exploró los lugares y grabó los sonidos, para iniciar su lírica.

Cada uno grabó su propuesta y luego la fusionaron.