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1 de marzo de 2017 10:22

Imparable ascenso de iglesia que expulsa al demonio 

Vicentia Tadagbe Tchranvoukinni se llama a sí misma Dios, su socio de negocios es un Papa autodenominado y los devotos prometieron poner fin al reinado del diablo.  Foto: AFP

Vicentia Tadagbe Tchranvoukinni se llama a sí misma Dios, su socio de negocios es un Papa autodenominado y los devotos prometieron poner fin al reinado del diablo. Foto: AFP

Agencia AFP

A sus 25 años, la fundadora de la Muy Santa Iglesia de Jesucristo de Benín se considera dios y cautiva a la muchedumbre prometiendo “expulsar al demonio”, pese a un rosario de escándalos que no le impiden propagarse.

En cada peregrinación cristiana, miles de adeptos suben a la colina de Baname, en Zu (sur de Benín) , para escuchar a “Dios Espíritu Santo” reencarnado en esta mujer, que también se hace llamar 'Perfecta'.

Es la fundadora de este culto evangélico surgido en 2009 y cada vez más influyente en el país.

“Con tan sólo dar una vuelta por esta colina, quedas liberado y curado de muchos males”, promete la página internet de la Iglesia, que difunde vídeos de multitudes aclamando a la joven, vestida con sotana y tocada con sombrero rojo.

Su verdadero nombre es Vicentia Tadagbé Tchranvoukinni. Dice que bajó del cielo hace 25 años y que, de bebé, un pastor de etnia peul la encontró abandonada en un matorral.

En el oeste de África abundan las iglesias cristianas “del despertar”. La de Baname podría ser un movimiento evangélico más si no fuera por los escándalos.

Se distingue por sus discursos virulentos contra otras religiones y creencias, en particular el vudú, muy extendido en Benín. Los abusos se han multiplicado desde hace tres años y Perfecta es acusada de atizar el odio entre comunidades.

En enero se produjeron disturbios entre habitantes de Djimé (sur de Benín) y adeptos de la secta que habían “ofendido” a los notables durante una “misión de evangelización”, según un responsable local que pidió el anonimato. No se dispone de un balance oficial pero tanto el gobierno como la prensa dan cuenta de muertos.

Según el diario La Nouvelle Tribune, “los guerreros de la Iglesia de Baname” llegaron con amuletos, fusiles, machetes y porras.

En 2014 y 2015 ya estallaron enfrentamientos entre la secta y otras comunidades religiosas.

Los sacerdotes de la Muy Santa Iglesia de Jesucristo de Baname llegan a la iglesia de Nazaret en Djidja el 25 de febrero de 2017. Foto: AFP

Los sacerdotes de la Muy Santa Iglesia de Jesucristo de Baname llegan a la iglesia de Nazaret en Djidja el 25 de febrero de 2017. Foto: AFP

Excomulgados 

Este culto nació en 2009 de una disidencia de la iglesia católica, tras el encuentro entre la futura gurú y un sacerdote, Mathias Vigan.

Perfecta, que aún no había cumplido 20 años, fue a visitarlo para someterse a un exorcismo. Al final fue ella la que embrujó al cura, que acabó como “papa” años después bajo el nombre de Christophe XVIII.

La creciente influencia de esta pareja preocupa a la conferencia episcopal de Benín, que excomulgó en 2013 a Perfecta, Vigan y sus fieles.

“De entre todas las diócesis de nuestro país y más allá de él (...) nuestros fieles mal informados y sedientos de sensacionalismo y del espejismo de lo novedoso, acuden en gran número a Baname”, se alarma la conferencia episcopal.

En 2014 el gobierno abrió una investigación. El presidente de entonces Thomas Boni Yayi (de una corriente pentecostal) convocó a Perfecta para reprenderla, pero no fue procesada.

La joven declinó responder a las preguntas de la AFP . Dice que los medios de comunicación tergiversan sus palabras.

“La gente no entiende que el Espíritu Santo Creador del Cielo y de la Tierra usa el cuerpo de Perfecta como su templo” , intenta explicar el “cardenal” Césaire Agossa, portavoz de la Iglesia de Baname.

Su objetivo: “acabar con el reino de Belcebú, conseguir exterminar la brujería y todos los malos espíritus que impiden al hombre desarrollarse”. Pero -asegura- “nunca hemos orquestado actos violentos”.

Según este exconsejero ministerial, jefe de un grupo de prensa, el éxito de Baname “suscita envidia y odio”.

La Iglesia volvió a dar que hablar en enero, cuando cinco fieles murieron asfixiados en el sur del país tras haber inhalado incienso.

Al parecer se distribuyeron o vendieron bastoncillos de incienso “a fieles que debían pasar el día (...) encerrados para rezar con motivo de una 'jornada de liberación'”, explicó una fuente en el ministerio de Salud.

Unos escándalos que ponen en aprietos al gobierno. El presidente Patrice Talon, elegido en marzo con el apoyo, entre otros, de este culto, nunca ha condenado públicamente a la iglesia de Baname.