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5 de diciembre de 2017 08:00

Hermana de Pablo Escobar suele pedir perdón en las tumbas de las víctimas  

Luz Maria Escobar Gaviria, hermana de Pablo Escobar, deja flores en la tumba a 24 años de su muerte. Foto: AFP

Luz Maria Escobar Gaviria, hermana de Pablo Escobar, deja flores en la tumba a 24 años de su muerte. Foto: AFP

Agencia AFP

Pablo Escobar había dicho a su familia que los mafiosos morían jóvenes y nunca por causas naturales: el capo colombiano tenía 44 años cuando cayó en un operativo policial en diciembre de 1993.

En el aniversario de la muerte de uno de los narcotraficantes más poderosos, ricos y sanguinarios de la historia, Luz María Escobar recuerda la advertencia y cómo fueron las horas que siguieron a la acción policial que terminó con dos cuerpos, uno de ellos, de barba espesa y con la barriga desnuda, el del capo, sobre un tejado.

“Eran tiempos difíciles para la familia, pues había aparecido Los Pepes. No estaban persiguiendo a Pablo sino a toda la familia”.

Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar) , un grupo que reunía a los enemigos mafiosos de Escobar, iba tras la cabeza del jefe del extinto cartel de Medellín - que llegó a controlar el 80% del negocio de las drogas hacia Estados Unidos- en una brutal cacería contra todo lo que oliera al capo, desde familiares, amigos y hasta abogados.

Veinticuatro años después, la familia sigue sosteniendo que a Pablo no lo mataron, sino “que se mató” cuando se vio acorralado. Luz María, que hasta hace un tiempo dejaba mensajes de perdón en las tumbas de las víctimas de su hermano, tuvo que convencer a la funeraria de que le entregaran dos ataúdes. Cuando llegó, le pidieron “que se fuera rapidito”.

“Tenemos una amenaza de bomba, nos dicen que si los atendemos a ustedes, nos vuelan la oficina”.

Finalmente, Escobar fue enterrado en medio de una multitud. Tan odiado como temido, el capo también dejó muchos admiradores en Medellín, donde incluso todavía sobrevive el barrio que ayudó a construir para los pobres de un basurero.

La hermana del capo, que siempre se ha desligado de las actividades de Escobar, recita como mantra su mensaje de perdón frente a la tumba. “No al narcotráfico, un No a la violencia, y un Sí al perdón, y un Sí a la paz”.

Con la muerte de Escobar, comenzó el fin de los grandes carteles de la droga, pero 24 años después Colombia sigue siendo el mayor exportador mundial de cocaína hacia Estados Unidos y el narcotráfico el combustible de las varias formas de violencia que coexisten en el país.