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18 de septiembre de 2018 09:17

Hachi deja sus adicciones

El psicólogo de perros descubrió que Hachi era adicto. El tratamiento de desintoxicación es igual al de un humano. Foto: cortesía

El psicólogo de perros descubrió que Hachi era adicto. El tratamiento de desintoxicación es igual al de un humano. Foto: cortesía

Isabel Alarcón
(I)

Hachi no solo tuvo que afrontar la muerte de su dueño, sino también los estragos que han dejado sus adicciones. La historia de este perro se hizo conocida hace un poco más de dos meses, cuando se lo encontró en las afueras de un hospital del sur de Quito, mientras esperaba en la puerta a su humano, que nunca más volvió a salir.

Tras cuatro días de espera, Hachi fue retirado del lugar y se lo llevó a una clínica veterinaria para que empezara su proceso de recuperación. Cuando su historia se hizo conocida, las ofertas de adopción empezaron a llegar a sus rescatistas.

Gabriela Quiroga, quien se hizo cargo del animal, cuenta que llegó un pedido hasta de España.

Pero Hachi todavía no podrá ir a un hogar definitivo. Aunque la idea original era que el perro pudiera ser puesto rápidamente en adopción, poco a poco se dieron cuenta que esto no iba a ser posible.

Cuando llegó donde Gabriela Quiroga, Hachi se mostraba muy desconfiado de las personas y se complicaba que se relacionara con otros animales.

Para ayudarlo, Quiroga y su familia le construyeron un cuarto para que pudiera estar solo y fueron solucionando sus problemas de salud, como la otitis. Una vez que sus traumas físicos se curaron, los problemas psicológicos empezaron a ser cada vez más evidentes.

Quiroga empezó a notar que Hachi se comía la ceniza del cigarrilo, se desesperaba por los olores fuertes, se impacientaba cuando veía a alguien fumar y el aroma de la cera en el piso le generaba mucha ansiedad. Una ocasión, recuerda, llegó un carpintero para colocar cemento de contacto en la casa y Hachi casi rompe la puerta al percibir el olor.

Este comportamiento no era normal. Quiroga llevó a Hachi al etólogo (psicólogo de perros) y descubrieron que el animal había estado en contacto con las drogas. Al parecer, durante su vida en las calles, alguien acostumbró a Hachi a consumir esas sustancias, que le dejaron estas huellas en su personalidad.

Aunque este es el primer perro con adicciones que llega hasta donde la rescatista, es un problema al que se pueden enfrentar los animales que viven en las calles. Según los especialistas, el tratamiento de desintoxicación es igual al de un humano.

Para poder disminuirle su ansiedad, los médicos le recetaron agua de valeriana. Todos los días, Hachi se toma ocho gotitas para estar más calmadito. Además de esto, solo se podrá curar con mucho cariño y algunos cuidados.

Su problema ha ido disminuyendo, pero sigue presente. Ahora ya está más tranquilo, sale a pasear y las caminatas le sientan bien.

Eso sí, todavía no puede juntarse con otros machos de su especie, ni tiene confianza en cualquier persona. Hachi se ha apegado mucho a Dolores Reyes, la mamá de Quiroga. Se siente su protector y no deja que nadie se le acerque.

Su tratamiento ha sido largo y costoso. Su proceso de desintoxicación todavía no permite que sea apto para ir a un hogar estable, por lo que sus cuidadores todavía deberán dedicarle tiempo y dinero a su recuperación definitiva.

Para ayudas:


Raíz Animal, número de contacto: 099 745 1629. Correo electrónico fundacionraizanimal@gmail.com