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24 de octubre de 2018 09:12

El mapa de Maldonado renace

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural tiene un laboratorio con un tuco equipo de profesionales. Foto: Ana Guerrero/ ÚN

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural tiene un laboratorio con un tuco equipo de profesionales. Foto: Ana Guerrero/ ÚN

Redacción Últimas Noticias
(I)

Las placas con las que se reprodujo la Carta Topográfica de Quito,un mapa de la ciudad, elaborada por Pedro Vicente Maldonado, se analizan con santo y seña. Son cuatro láminas metálicas que forman el plano. La meta es conservarlas y obtener 30 estampas del documento en papel.

Haga de cuenta que va a una imprenta y le muestran las planchas para reproducir cualquier documento. Así, igualitas, son las láminas metálicas con las que en 1750 se reprodujo el trabajo del científico ecuatoriano. Eso sí, cada detalle está hecho con tal minuciosidad, que hasta las letras más pequeñas se pueden distinguir.

Uno de los grabados que hace notar la historiadora del Laboratorio del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), Rita Díaz, es: “impresas por el Rey de España”. Y, claro, se distinguen las provincias (como Esmeraldas) que había hasta ese entonces e incluso los ríos.

Las placas son analizadas por un equipo de capos del INPC en conjunto con la Dirección de Cultura de la Presidencia. Antes de llegar a la mesa de estudio, las placas estaban en manos de la segunda institución. Como relata la historiadora, fueron donadas por España a mediados del siglo XX.

El trabajo de Pedro V. Maldonado, para completar el mapa, empezó en 1725 y, lo más seguro es que se haya nutrido con conocimientos de la Misión Geodésica Francesa que vino al país y de la que fue parte.

El científico ecuatoriano, en 1744, llevó su obra a España y fue declarado hombre de confianza del Rey. Del mismo modo, por sus nutridos conocimientos, en París lo nombraron miembro de la La Real Academia de Ciencias. No ve que dominaba las Matemáticas, Física, Cartografía y otras tantas ciencias.

El Rey de España, por ese mismo bagaje de Maldonado, en 1750 mandó a plasmar la Carta Topográfica de Quito. Y fue ahí cuando se crearon las láminas metálicas que ahora están en La Circasiana, donde funciona el INPC. Si bien puede haber la duda de que sean las originales, Díaz explica que se puede tener certeza, pues, “esta clase de cosas no se llegan a reproducir”.

En el equipo que hace el análisis y los pasos para la conservación están Carlos Vásquez y Michelle Mármol, ambos investigadores. También, Fernando Espinoza y Álex Carrera (Presidencia). El grupo ha determinado detalles como residuos de tinta, aceite de linaza (aglutinante de la tinta) y cera, producto de un proceso de conservación anterior.

En la chequeada resultó que las láminas fueron hechas a partir de cobre y se halló la presencia de un recubrimiento de acero (hierro-carbono). Las medidas de cada una: 62 x 42 cm, 63x41,2 cm, 58,4x42 cm y 62x41,4 cm.

Con la primera de las placas, ya hicieron pruebas en la Estampería Quiteña. Bien les fue. La finalidad de los ensayos es garantizar el tiraje de los ejemplares. Estará pilas para verlas en directo.