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11 de enero de 2019 11:15

La paciencia se les agotó a los vecinos de la Villa Flora

Vecinos del sector piden que ya se habilite la circulación en la zona. Fotos: Betty Beltrán / ÚN

Vecinos del sector piden que ya se habilite la circulación en la zona. Fotos: Betty Beltrán / ÚN

Betty Beltrán
(I)

Los vecinos y comerciantes de un tramo de la avenida Rodrigo de Chávez andan molestos y preocupados con las obras del Metro que, desde el pasado enero, se ejecutan cerca del redondel de la Villa Flora (a la altura de la Gómez). Piden que, de una vez por todas, se habilite la vía.

Lo hacen porque la situación económica de la mayoría de locales es crítica y ha disminuido el ingreso en un 60%. Esto quiere decir, puntualiza Nancy Fiallos, de la Farmacia Económica, “que estamos quebrados”.

A eso se suma la inseguridad, porque “al tener un campamento frente a nuestros negocios ayuda a que el paso de los delincuentes sea masivo”, acota.

Alex Bedoya, propietario de una veterinaria, también está indignado. Rememora que la empresa Metro arrancó la obra en enero del 2018 y en ese tiempo “nos juró que en seis meses todo estaría listo, luego se extendió a nueve meses y en noviembre nos dijo que en enero del 2019. Estamos esperando y nada…”.

Por su parte, la empresa no tiene una fecha de apertura de ese punto, aunque en los próximos días se podría dar un fecha tentativa.

Mónica de Trujillo, del local Retos, va más allá y menciona que la obra está muerta, no ve que se esté trabajando. Igual percepción tiene el resto de comerciantes entrevistados por este Diario.

Sin embargo, Metro de Quito dice que en este frente de obra se trabaja 24 horas y 7 días a la semana, al igual que en otros 76 sitios. Agrega que en este momento el estado de la obra de la Rodrigo de Chávez concentra gran cantidad de trabajo en la parte subterránea del pozo, por lo que no son visibles las labores que se realizan en ese punto.

La obra en la Rodrigo de Chávez y Gómez es la salida de emergencia número 7 del Metro de Quito.

La obra en la Rodrigo de Chávez y Gómez es la salida de emergencia número 7 del Metro de Quito.

En todo caso, la propietaria del local Retos agrega que si el trabajo es subterráneo por qué no se abre la calle para activar la circulación de vehículos y el paso de peatones sin sustos. Acota que el campamento instalado a un costado de una entidad bancaria bloquea el ingreso de autos a toda la Villa Flora y es una congestión espantosa. Por esa razón, los clientes ni aparecen por la zona.

Ante esa inquietud, Metro de Quito asegura que dado que allí se realizan trabajos de excavación profunda, es fundamental mantener cercada la zona con las medidas de protección. La extensión de los campamentos de obra también se define en función de la cantidad de maquinaria y la complejidad del trabajo, considerando que su tamaño no provoque molestias excesivas.

La prolongación de las obras ha traído otros líos, según Mirian Ramírez, de la Frutería Damian: la consolidación de los negocios informales es un hecho y “los vendedores se han adueñado de toda la zona”. Allí, de un tiempo a esta parte, se vende de todo como en feria, desde frutas hasta camisetas.

Para evitar mayores problemas, Washington Orozco, de la Farmacia Económica, pide más seriedad en los trabajos y que se cumplan los plazos. Con ello, ojalá se frene al aumento del comercio informal, delincuencia y caos vehicular.

Cree que los ciudadanos de la Rodrigo de Chávez han sido bien pacientes por el beneficio de la ciudad, pero “ya es hora de que (Metro de Quito) se ponga la mano en el pecho y ya nos de un respiro emocional y económico”.

Recuerda que la paciencia tiene un límite, que las personas afectadas están organizadas y tomarán otras medidas si no tienen una respuesta inmediata sobre el tema.