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4 de diciembre de 2018 10:16

Todo presidente debería tener su buen perrito

Un hombre firma en el libro de condolencias del expresidente George Bush. Foto: EFE

Un hombre firma en el libro de condolencias del expresidente George Bush. Foto: EFE

Agencia AFP
(I)

Un presidente de Estados Unidos dijo alguna vez que la mejor forma de tener un amigo en Washington es conseguir un perro. Sully, el fiel perro del mandatario número 41 del país, George H.W. Bush, regresó ayer, 3 de diciembre del 2018, a la capital con su difunto amo.

Con un arnés con los colores de la bandera estadounidense, el labrador amarillo estaba en la pista de Houston, Texas, para acompañar el ataúd de su amo a bordo del avión presidencial, Air Force One, prestado por Donald Trump.

“Misión Completa”, tuiteó el portavoz de la familia Bush, Jim McGrath, junto a la etiqueta #Recordando41 y una conmovedora foto en que se ve a Sully tumbado frente al ataúd del exmandatario, fallecido el viernes a los 94 años.

Entrenado para asistir a exmilitares, Sully, de dos años, acompaña a Bush desde junio, pocas semanas después de la muerte de su esposa Barbara, con quien estuvo casado 73 años.

El hijo de Bush, y presidente número 43, George W. Bush, divulgó la misma fotografía en Instagram con un mensaje que anunciaba la llegada de Sully al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en Maryland.

“Por mucho que nuestra familia extrañe a este perro, nos reconforta saber que traerá la misma alegría a su nuevo hogar, el Walter Reed, que trajo al (presidente) 41”, escribió. Su mensaje tuvo 250 000 “Me gusta”.

Sully lleva el nombre del piloto retirado Chesley “Sully” Sullenberger III, que se volvió famoso luego de acuatizar de emergencia un avión en el río Hudson de Nueva York en 2009.

Bush padecía una forma de Parkinson que lo postró en una silla de ruedas, y recibió a Sully del grupo VetDogs, que proporciona perros de servicio a personas con limitaciones físicas o con estrés postraumático.