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2016-03-12 11:37:16

Una abogada incansable

  
Santiago Sarango

Como la figura de la Diosa de la Justicia, Isabel María Josefina Robalino, sigue firme en su lucha social.

Esta abogada se acerca al siglo de vida y, aunque una fractura en el fémur le obligó a estar en una silla de ruedas, sigue ejerciendo la profesión, desde hace 70 años.En octubre cumplirá 98 años y desde hace cinco vive en el convento de Santo Domingo. Desde allí, aunque con ayuda, no deja de preocuparse por los derechos de los trabajadores y, actualmente, es parte de la Comisión Anticorrupción, a la que asiste cada jueves.

Ella, al igual que el resto de miembros, fue delegada por organizaciones sociales del país. Pero la historia de Isabel, a la que la memoria no le traiciona, empezó en Barcelona.

Nació allí porque su padre era cónsul en Ginebra y pues estaban de paso. Su madre era pintora y estudiosa de esta arte.

Ambos se conocieron cuando eran estudiantes en París. Isabel es hija única, nunca se caso ni tuvo descendencia.

Tenía otras prioridades y recuerda que el machismo que predominaba en la época de su juventud no le cuadraba.

El trabajo de un fraile dominico fue su primera motivación. La mujer, a la que la lectura le apasiona, se graduó de bachiller en el Colegió Mejía y estudió en la Universidad Central del Ecuador.

Se especializó en Derecho Laboral y ha sido parte de varios grupos, como la Juventud Universitaria Católica, y la Confederación Ecuatoriana de Obreros Católicos... Ella también es autora de cinco libros.

Ahora prepara la tercera edición de uno de ellos: 'El sindicalismo en el Ecuador'. Por su lucha a favor de los trabajadores del país, ella fue elegida senadora en 1968.

También fue diputada e impulsó leyes a favor de los obreros ecuatorianos. Esta trayectoria le mereció el reconocimiento de la Asociación de Mujeres Abogadas del Ecuador.

Redacción Quito (I)