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2012-02-04 00:24:40

El Pajarito Salvador, un periodista vital

MiltonMilton Salvador Garcu00eda trabaju00f3 casi 40 au00f1os en el oficio. Fotos: Bolu00edvar Vu00e1squez/UN

?Cuando el doctor Carlos Julio Arosemena Monroy era presidente (1961-1963) residía en la actual Academia de Guerra del Ejército, en el valle de Los Chillos. En esa bella quinta, que era la Casa de los Presidentes, Don Carlos Julio tenía dos banderas

listas. La de Ecuador la izaba para que los amigos no entraran a tomar unas copas, pues la esposa, doña Gladys Peet, le controlaba. Ella se ausentaba y el Presidente izaba la bandera de su Guayaquil Independiente.

Los amigos ingresaban a degustar un añejo escocés, el preferido del ex Presidente. Quien cuenta la anécdota es el conocido periodista Milton Salvador, El Pajarito, quien tuvo el gusto de vivir el periodismo romántico de los sesenta y setenta. El Pajarito Salvador aguarda en El

Madrilón, del Pasaje Tobar (Sucre y Guayaquil) con su

café pintado.

Cálido y afectuoso, su sonrisa contagia, al recordar

jocosos pasajes del

rico anecdotario, forjado en casi 40 años de periodismo en los principales medios nacionales: El Universo (allí laboró 31 años) y EL COMERCIO (seis años).Se batió en las fuentes más calientes y temibles para todo cronista de cepa como

él: Política (Presidencia y Congreso), Judiciales y Militares.

Bien peinado (no se ve ni una cana), de cejas profusas y ojos cafés, sonríe al preguntársele la edad. u0093La fuente no se revelau0094... Al acogedor

café

ingresan

sus amigos jubilados: Arturo Guerra, los primos lojanos César y Hermel Paladines, el ex taxista de la Plaza del Teatro, Hugo Guayasamín, y Guillermo Puente. u0093Yo viví -dice- en los sesenta, la hermosa época del periodismo romántico y bohemio, caracterizado, sin embargo, por la objetividad, y al mismo tiempo, por la indagación de los hechos y la crítica de las acciones de los principales protagonistas del quehacer político y social de la épocau0094.

Los cronistas acudían a las salas de redacción, en las tardes y noches, a escribir en las máquinas Underwood y Royal. En el día eran abogados, servidores públicos y maestros.El Pajarito se graduó de perito contador

en el Colegio Ricardo Jaramillo. Antes estudió en el Abraham Lincoln. Allí, un amigo le nombró Pajarito ya que era flaquísimo. Escribía en la revista del colegio y le picó el bicho por la palabra. Conoció a Víctor Salgado, jefe del Mercurio de Cuenca, en Quito. En 1958

entró a ese diario.

Ya se hizo conocer y

El Universo le contrató en 1960. A mediados de los cincuenta trabajó de amanuense y secretario en el Colegio 24 de Mayo. Los cronistas de la competencia eran unos gallazos: Bolívar Bravo, de EL COMERCIO, (30 años en la fuente de Educación). Y Juan de Dios Padilla, de El Telégrafo, a quien los soldados de Defensa le hacían honores, sostiene. Salvador cubrió 31 años la fuente Judicial y por eso le decían el ministro juez 31. Sonríe. u0093No -dice- con los jueces éramos de la misma levau0094. En el cuarto velasquismo, Luis Robles Plaza fue

ministro de Defensa. No sabía nada de militares. Llamó al Pajarito y a su colega, Jorge Larrea, para que le explicaran de

u0093la astronomía y las estrellasu0094. El Pajarito le informó: un subteniente lleva una estrella, un teniente... A los ocho días, Robles Plaza les llamó, asustado. u0093Me jodieron -afirmó- pues a un militar de saco negro le dije, mire, sargento. Señor Ministro,

soy el Almirante...u0094. Los periodistas no le contaron que los marinos usan

insignias en las mangas. Del ex presidente Otto Arosemena (1967) sostiene que

era bueno para un cacho y jugaba 40.

El 1 de enero, en el saludo protocolario, invitó a la prensa y, claro, al cuerpo diplomático. u0093Pepe Carrera, de El Universo, dijo: Sr. Presidente, dígnese recibir a los embajadores de los Países Bajos. Aparecieron, de terno negro y corbata de lazo, los fotógrafos Augusto de La Rosa

(hoy

tiene 94 años)

y los hermanos Utreras. Eran chiquitos. No pasaban del 1,60 mu0094. Así es El Pajarito, un gran periodista, un gran ser humano.Más de Chulla vida: Del hierro nacen toros y gallosMúsico, orfebre y anticuarioEl escultor de los santos53 años caminando con los librosLuis Huilca, el 'trompudo' mayor El tapial fue su primer lienzo Por una película fue torero